Las Enzimas Digestivas y La Digestión

Aunque la existencia de las enzimas se conoció en el año 1860, no fue hasta 1920 que se tuvo claridad de la naturaleza proteica de las mismas. Hoy conoceremos un tipo de enzimas que desempeñan una labor en la digestión. Éstas son, las enzimas digestivas.

El organismo produce miles de enzimas que no solo intervienen  en la síntesis de compuestos biológicos sino que también catalizan reacciones que abastecen a la célula de energía, detoxifican compuestos y son responsables de casi todas las reacciones químicas de las células ¡Son la chispa de la vida!

 

¿Qué son las enzimas?

Son proteínas compuestas por los 22 aminoácidos que se encuentran en las demás proteínas y son producidas por las células vivas. Éstas moléculas catalizan reacciones químicas, es decir, las provocan.

 

¿Cuál es su función?

Aunque las funciones son múltiples debido al gran número y variedad de enzimas, esta vez, nos referiremos a las enzimas digestivas. Quienes se encargan de descomponer los polímeros de los alimentos a través del rompimiento de ellos. Esto hace posible la digestión y absorción de nutrientes: proteínas, glúcidos, lípidos, minerales y vitaminas.

Los humanos y los animales tienen enzimas digestivas segregadas por la boca, el estómago, el intestino y el páncreas. Este último órgano produce alrededor de 22 enzimas. Dentro de ellas se encuentran la amilasa, lipasa y las enzimas proteolíticas. 

Las enzimas proteolíticas, se encargan de continuar  la digestión en el duodeno -parte del intestino delgado que se encuentra entre el final del estómago y el yeyuno- después de que las enzimas de los alimentos hayan empezado el proceso digestivo en el estómago.

 

Tipos de enzimas digestivas

Nuestras dietas están compuestas por proteínas, grasas, carbohidratos, disacáridos y fibra. Todos ellos, requieren del auxilio de las enzimas para poderse descomponer en unidades más pequeñas y poder ser absorbidas y aprovechadas adecuadamente, de ahí su nombre enzimas digestivas. Veamos a continuación qué pasa con cada uno de esos nutrientes principales:

 

 

  •  ¿Quién digiere las proteínas?

La peptidasa o también llamada proteasa, es una enzima que se encarga de descomponer y digerir las proteínas. Las descompone en unidades  más pequeñas -rompe sus enlaces- con la ayuda de una molécula de agua. De esta forma, el cuerpo las pueda utilizar adecuadamente. Estas subunidades las conocemos como aminoácidos.

Esta enzima, también cumple un papel protector actuando sobre la cubierta de proteína de los virus, bacterias muertas y sustancias patógenas. Estos se ubican en sitios inflamados o con alguna lesión tisular.

La falta de peptidasa entonces, puede provocar una intolerancia a las proteínas, sean de origen animal o de tipo vegetal. Al avanzar en el tracto digestivo -intestino delgado- sin ser adecuadamente descompuestas, el organismo es incapaz de lidiar con ellas. Así, se causa una respuesta inmune. Incluso, puede presentarse un daño al sistema inmunitario a causa de esta deficiencia. En tal caso, lo volvería incapaz de combatir infecciones por virus o bacterias. Se ha encontrado además, relación con el desarrollo de cáncer.

Otro problema que se ha visto con la deficiencia de peptidasa es la retención de líquidos en los miembros superiores o inferiores.

Por otro lado, si no hay suficiente peptidasa, el colon puede llegar a acumular toxinas. Lo que podría desencadenar estreñimiento, apendicitis, etc.

 

  • Para los carbohidratos, la amilasa

La amilasa, se encarga de digerir y romper los enlaces de glúcidos -glucógeno y almidón- hasta convertirlos en azúcares simples como la glucosa libre, dextrinas y maltosa. Es producida en las glándulas parótidas, glándulas salivales y en el páncreas. Ésta enzima, se clasifica en tres tipos: la alfa amilasa o o glucogenasa, beta amilasa o amilasa sacarogénica y finalmente gamma amilasa o aminoglucosidasa.

Además, la amilasa tiene propiedades antihistamínicas. Es decir, puede ayudar a superar muchos problemas de piel como urticaria, sarpullido, dermatitis de contacto y erupciones alérgicas causada por picaduras de insectos o contacto con plantas venenosas.

También, cumple un papel en el tratamiento de enfermedades más serios como herpes, psoriasis, aftas y abscesos. Las condiciones pueden mejorar con esta enzima en combinación con ortiga u otras hierbas.

Las vías respiratorias también se benefician con la amilasa cuando se combina con plantas adecuadas para el asma.

 

  • La lipasa y la grasa

La lipasa, se encarga de los lípidos. Los descompone para hacer posible su absorción. Aquí, la lipasa requiere de la ayuda de la bilis para emulsionar las grasas a unidades más pequeñas. La falta de peptidasa y de lipasa  impide la producción de ácido clorhídrico, lo que lleva a una carencia de la cantidad adecuada de bilis y su transporte.

Como se menciona en el artículo de García Luna y López Gallardo:

“La absorción de grasas es un proceso muy eficiente de tal manera que aproximadamente el 95% de los lípidos de la dieta son absorbidos a nivel intestinal con un máximo de unos 500g/día. La digestión de los lípidos comienza en el estómago con la lipasa gástrica y supone el 10% del total de la digestión de los lípidos. En casos de insuficiencia pancreática la actividad de la lipasa gástrica puede llegar hasta el 90%”.

La falta de lipasa puede desencadenar a problemas en vesícula biliar debido a la intolerancia -incapacidad de digerirlas- a las grasas. También se relaciona con la diabetes,  la glucosuria -azúcar en la orina-, la hipertensión, colesterol y triglicéridos elevados, várices y dificultad para bajar de peso.

 

  • Las disacaridasas y el azúcar

La disacaridasa descompone los disacáridos en azúcares simples -monosacáridos-. Por ejemplo, la sacarosa o también conocida como azúcar de caña, es descompuesta en una molécula de fructosa y otra de glucosa. La lactosa la descompone en glucosa y galactosa y la maltosa es separada en dos unidades de glucosa.

Una de las causas más comunes de deficiencia de esta enzima es el consumo exagerado de azúcar refinado presente en muchos alimentos como helados, refrescos, pastelería etc. Como resultado, se pueden sufrir ciertas patologías como diarrea, estreñimiento, mareo, asma, depresión y/o alteraciones en el estado de ánimo.

 

  • La celulasa y la fibra

Esta enzima exógena, se encuentra en todas las frutas crudas, verduras y cereales integrales. Se encarga de degradar la celulosa -quien es resistente a la digestión- presente en los alimentos de origen vegetal. Específicamente, en la pared celular vegetal. La celulasa descompone las partes solubles  de la fibra convirtiéndola en unidades más pequeñas que se transformarán en glucosa. A la vez, se liberan fibras solubles saludables.

La celulasa puede combatir la Cándida Albicans ya que puede ayudar a disolverla. También, puede combatir algunas neurotoxinas en el colon causantes de parálisis y dolor facial. Algunas alergias alimenticias también pueden ser erradicadas si se mezclan enzimas que incluyan la celulasa.

Ya que esta enzima no es fabricada por el cuerpo, es recomendable consumirla a través de los alimentos o por suplementación en forma de cápsulas.

 

 

¿Puedo reforzar las enzimas digestivas con mi dieta?

 

Claramente sí. Ya vimos que nuestro cuerpo en condiciones óptimas es capaz de producir todas las enzimas digestivas necesarias, salvo la celulasa. Sin embargo, por las condiciones ambientales, malos hábitos nutricionales y otros factores, debemos asegurarnos de que estas valiosas sustancias siempre estén presentes y en las debidas proporciones para asegurarnos una buena digestión que no traerá más que una salud radiante.

Si queremos que nuestro organismo obtenga las enzimas que necesita para una digestión óptima, lo mejor es asegurarnos una dieta compuesta por alimentos naturales -sin procesos industriales-, ecológicos u orgánicos y variados. Cuando se trate de consumir fruta, es recomendable comerse la fruta completa, no en jugos -debido a su alto contenido en fructosa libre- y de temporada. Debemos preferir las verduras orgánicas y cereales o granos enteros que no estén modificados genéticamente -y en cantidades moderadas dependiendo de tu estado de salud-. Y en el caso de los productos provenientes de animales deberían estar libres de hormonas y antibióticos.

Lo ideal es comer los alimentos crudos o con poca cocción. Las altas temperaturas desnaturalizan las enzimas. Pero, en el caso de los granos y  semillas, estos deben remojarse y cocerlos o germinarlos. Así, se eliminan antinutrientes o toxinas y se aumenta su digestibilidad.

Tip:  los alimentos fermentados son fuente de enzimas digestivas.

 

¿Quiénes deberían suplementarse con enzimas digestivas?

Todos las necesitamos, pero ciertas personas pueden ser más propensas a necesitarlas. Por ejemplo: personas que no acostumbran consumir alimentos como los que mencionamos o quienes tienen un alto consumo de azúcar, comida chatarra, fumadores, consumidores de licor y sustancias tóxicas.

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