¿Es Peligroso Comer Mucha Proteína?

¿Crees que comer mucha proteína atenta contra tu salud?

La creencia de que comer mucha proteína es peligroso para la salud y para el planeta, se ha vuelto muy popular. Sin embargo, la tendencia a llevar una dieta muy baja en proteína puede ser mucho más peligroso que una dieta alta en ella. Es un macronutriente esencial que juega roles en múltiples procesos esenciales en el organismo. 

Puedes leer más acerca de la importancia de la proteína en la dieta en este artículo: ”¿Por que es importante el consumo de proteína?

Muchas personas tienen la idea de que consumir mucha proteína los hará aumentar de peso, aumentará el ácido en su organismo o que les causará daños en sus riñones a largo plazo. Pero ¿qué tan cierto es esto? Veámoslo un poco más de cerca.

 

1. ¿Comer demasiada proteína engorda?

Un estudio experimental randomizado y controlado realizado por el Centro de Investigación Biomédica de Pennington, Luisiana, buscaba evaluar el efecto que tenía el consumo de proteína de distintas dietas (baja, moderada o alta en proteína) en el aumento de peso, el gasto energético y la composición corporal.

En este estudio, una de las conclusiones a las que se llegó es que el exceso de calorías por sí solas, sí contribuyeron al aumento de grasa corporal, mientras que cuando se trató de calorías provenientes de la proteína, hubo un aumento en el gasto energético y en la masa muscular pero no en la grasa corporal.

Cuando se trata de consumo de proteína, ésta por sí sola no te hará engordar.

 

 

2. ¿Un alto consumo de proteína aumenta el ácido en el cuerpo?

La hipótesis de la ceniza ácida propuesta hace más de 40 años, sostiene que la ingesta de alimentos acidificantes (casi siempre alimentos altos en proteína como la carne, el pescado, los huevos y los lácteos) tienen efectos nocivos para la salud.

A raíz de esta hipótesis es donde aparece la promoción de la dieta alcalina. La cual sostiene que los alimentos que aumentan la secreción de ácido en la orina, deterioran el esqueleto promoviendo el desarrollo de la osteoporosis, aumentando el riesgo de fracturas y trayendo a largo plazo efectos nocivos. Y por el contrario, aquellos alimentos que mantienen una secreción neutra o alcalina en la orina, promueven el balance de calcio, la salud ósea y por tanto previenen la osteoporosis.

Sin embargo, no hay evidencia científica de calidad que respalde esto. Es decir, no existen más que asociaciones provenientes de estudios observacionales (epidemiológicos) y no experimentales. Los ensayos experimentales (clínicos) aún no han podido confirmar dicha hipótesis.

Si bien comer mucha proteína si aumenta la secreción de ácido en la orina ya que naturalmente tiene una carga ácido intrínseca, esto no tiene ninguna afectación sobre el balance de ácido en el cuerpo, el metabolismo óseo y tampoco aumenta el riesgo del desarrollo de osteoporosis.

Promover el consumo de alimentos alcalinizantes y/o la eliminación de la proteína animal de la dieta no tiene ningún sustento científico.

 

3. ¿Mucha proteína daña los riñones?

Es cierto que una dieta baja en proteína resulta beneficiosa en personas que ya tienen una función renal que está comprometida. Sin embargo, no es una dieta alta en proteína lo que causa daños en los riñones.

Si bien comer mucha proteína si produce cambios en la función renal, estos cambios son completamente normales y constituyen una adaptación a dicho incremento en el consumo de proteína. Pero no representa un daño en ellos.

Hasta ahora, no se ha encontrado que en personas sanas, un alto consumo de proteína produzca fallas renales. Por tanto, no hay pruebas suficientes para restringir el consumo de proteína en adultos sanos con la intención de ‘‘promover’’ la salud renal.

 

4. ¿El consumo de carne atenta causa el calentamiento global?

Lo que muchos desconocen es el gran papel y efecto que tiene el ganado en el equilibrio de los ecosistemas y la fertilidad de la tierra.

Cuando el ganado se mueve, rompe la tierra transportando nutrientes y semillas en distintas altitudes a través del estiércol y la orina. Su impacto, además estimula el crecimiento de nuevas raíces e incrementa la biodiversidad de la tierra.

La biodiversidad en la tierra le propociona resilencia. 

Es bastante frecuente escuchar que el consumo de proteína proveniente de animales, especialmente de ganado, es uno de los mayores contribuyentes al cambio climático. Seguramente has escuchado que los pedos de los bovinos contribuyen al cambio climático incluso más que los combustibles fósiles. Se dice que el contenido de los gases -es decir el metano– que expulsa el ganado es más nocivo que el propio dióxido de carbono.

Por un lado, el ganado no expulsa metano en los pedos, sino principalmente en los eructos. Por otro lado, es necesario comprender que el metano, se produce a raíz de una descomposición de materia orgánica (como los desechos de comida). Cuando se trata de las emisiones que vienen del ganado, ocurren a raíz de la digestión. Un proceso completamente natural.

La diferencia entre la ‘emisión’ del ganado y la que hay detrás de los combustibles fósiles es que la expulsión de metano del ganado, pasa por varios procesos y sigue un ciclo en el cual vuelve a la tierra. Un proceso completamente natural y biogénico (genera vida). Mientras que la emisión de dióxido de carbono que surge del uso los combustibles fósiles viene de reservas de carbón acumuladas de forma natural a lo largo de miles de años, y cuando es extraído, se pone otra vez carbón en la atmósfera y otros desechos de una forma tan acelerada que tardan miles de años en limpiarse y volver a la tierra. Este no es un proceso natural y por eso, genera un desquilibrio en el ecosistema.

El ganado durante su digestión, transforma el carbón que ingieren a través del pasto en metano. Luego de más o menos 10 años, el metano se descompone en moléculas de agua (H2O) y dióxido de carbono (CO2) que hacen que crezca más pasto y el ciclo vuelve a comenzar.

Atrubirle al ganado un impacto al medio ambiente mayor al que generan los combustibles fósiles es completamente erróneo y desconoce el gran papel que los animales rumiantes cumplen en el ecosistema.

 

El consumo de proteína es necesario para la salud y no representará ningún riesgo. Necesitamos los aminoácidos esenciales que aporta la proteína animal para que nuestro cuerpo se renueve.

No sobra recalcar que hay que priorizar siempre las fuentes de proteína natural y sin procesar. Esto garantizará una ingesta limpia de proteína y sin componentes que si puedan llegar a ser nocivos para tu salud.

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